SENSIBILIDAD AUMENTADA
Sensibilidad aumentada
Sensibilidad incrementada durante el embarazo: ¿por qué ocurre y cómo controlarla?
Durante la gestación, el cuerpo experimenta cambios asombrosos, y uno de ellos (que a veces se pasa por alto) es un incremento en la sensibilidad. ¿Te has encontrado con que todo tiene un olor más fuerte, que ciertos sabores se vuelven intolerables o que una textura de la comida tan sencilla te genera rechazo? ¡No estás sola!
Olfato de perro sabueso
Una de las cosas más frecuentes es que la sensibilidad del olfato aumenta. Numerosas mujeres gestantes afirman que son capaces de percibir olores que antes no notaban, como los provenientes de productos de limpieza, alimentos, perfumes o incluso el del refrigerador. Esto es consecuencia de las alteraciones hormonales, sobre todo del incremento de estrógeno, que provoca que el sentido olfativo
Consejo: Evita los olores que te incomodan (por ejemplo, cocinando con buena ventilación o pidiendo ayuda en la cocina) y prefiere aromas suaves o neutros.
Alteraciones en las preferencias y repugnancias alimentarias
El sentido del gusto también experimenta cambios, así como el olfato. Lo que antes te encantaba, ahora puede resultarte repugnante; o puedes tener antojos de cosas que antes no mirabas siquiera. Algunas mujeres encinta, incluso, sienten un sabor metálico en la boca (conocido como disgeusia).
En lo que respecta a la nutrición: ¡No te fuerces! Si algo te desagrada o te hace sentir náuseas. Explora otras opciones con perfiles nutricionales parecidos. Por ejemplo, en caso de que no toleres la carne, podrías sustituirla por huevos (si los toleras) o legumbres. Lo esencial es mantener una alimentación balanceada.
Náuseas y sensibilidad en la digestión
El sistema digestivo también se ve afectado cuando aumenta la sensibilidad. El primer trimestre es el período en que muchas mujeres embarazadas sufren de náuseas. Es importante escuchar a tu cuerpo, ya que algunos olores o sabores pueden desencadenarlas.
Aparte de las modificaciones en el gusto y el olfato, numerosas mujeres perciben que su piel y su sentido del tacto se tornan más sensibles. El contacto con productos de limpieza, el roce o la textura de ciertos tejidos pueden causar irritación o malestar. Esta hipersensibilidad está relacionada con la combinación de alteraciones hormonales y un flujo sanguíneo más elevado en la piel, lo cual intensifica la percepción de estímulos. Para soportarlo, es aconsejable utilizar ropa suave, evitar las telas irritantes o sintéticas y emplear lociones hidratantes que protejan y suavicen la piel. Cambios menores en la rutina cotidiana pueden tener un impacto significativo en el bienestar general.
La conexión entre la sensibilidad y la alimentación emocional es otro elemento a tener en cuenta. Los cambios hormonales que ocurren durante la gestación no solo modifican el gusto y el olfato, sino también cómo percibimos los alimentos y cómo respondemos a ellos. Hay mujeres que experimentan una sensación de confort inmediato con ciertos sabores, mientras que otros pueden provocarles ansiedad o rechazo. Esto es totalmente habitual y es parte del proceso de adaptación del cuerpo. Permitir que tu dieta se ajuste a tus necesidades emocionales sin sentir culpa y escuchar estas señales contribuye a un embarazo más saludable y sereno.
Por último, la sensibilidad incrementada puede presentarse a nivel digestivo además de las náuseas. Algunos alimentos que antes tolerabas sin dificultad pueden producir ahora acidez, reflujo o una sensación de pesadez. Por lo tanto, es beneficioso consumir porciones más pequeñas y frecuentes, mantenerse hidratado adecuadamente y evitar combinaciones de sabores o alimentos con alto contenido graso. Asimismo, es útil incluir alimentos suaves y de fácil digestión, como las verduras al vapor, el arroz, las frutas cocidas o los caldos, para mantener una dieta balanceada sin incomodidad. Ten presente que estas transformaciones son pasajeras y que cada gestación es singular; cuidar la sensibilidad corporal es una manera de protegerte a ti misma y asegurar que tu bebé también goce de un embarazo saludable.
💡 Consejos prácticos:
Come en pequeñas porciones durante el día.
Evita comidas muy pesadas o muy condimentadas.
Prefiere alimentos frescos y fríos si las comidas calientes te desagradan.


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