ESTRIAS EN EL EMBARAZO
Lo que nadie te cuenta de las estrías en el embarazo y lo que deberías saber
Las estrías son un asunto del que se habla poco al comienzo del embarazo; sin embargo, muchas de nosotras terminamos buscando en Google cuando comenzamos a observar más detenidamente la barriga. Puede que ya tuvieras algunas antes, o quizás nunca habías tenido ninguna. Da igual. Lo cierto es que las estrías se vuelven una posibilidad bastante real durante el embarazo, y es preferible saber qué esperar en lugar de aferrarse a mentiras o promesas falsas.
Cuando la piel se estira más rápidamente de lo que tiene la capacidad de regenerarse, ocurren las estrías, que son cicatrices pequeñas. Aparecen como líneas delgadas, al principio suelen ser de color rojizo, morado o rosado, y con el tiempo se vuelven más claras, tirando a blancas o plateadas . No siempre duelen ni pican, pero visualmente están presentes y pueden influir en nuestra percepción de nuestro cuerpo, especialmente cuando ya estamos muy sensibles debido a las variaciones hormonales y emocionales del embarazo.
Una de las cosas más relevantes que adquirí al investigar y leer sobre este asunto es que las estrías no son únicamente consecuencia de "engordar" o "no aplicar crema". Hay un componente genético importante. Si tu madre, tus tías o tus hermanas han tenido estrías en sus gestaciones, existe una gran posibilidad de que tú también las desarrolles, independientemente de cuánto te cuides e hidrates.
Esto no quiere decir que no merezca la pena hacerlo, sino que no tendríamos que desanimarnos si surgen a pesar de todo el esfuerzo.
Existen otros factores que tienen influencia, además de la genética. Por ejemplo, las hormonas tienen un papel fundamental. En el embarazo, se genera una mayor cantidad de cortisona, que es una hormona capaz de hacer más frágiles las fibras de elastina y colágeno en la piel. Esto hace que la piel sea más susceptible a agrietarse si se estira. Es decir, aunque aumentes de peso de manera gradual y controlada, podrías tener estrías solo porque tu piel no es tan elástica como antes.
Los senos, los glúteos, las caderas, los muslos y el abdomen son las áreas más frecuentes en las que surgen estrías a lo largo del embarazo. No todas las mujeres las tienen en cualquier lugar. Algunas personas solo las ven en el abdomen, otras en los senos y hay quienes solo las perciben en la cadera o las piernas. Cada cuerpo es único, y no existe una manera "correcta" de vivir estos cambios.
Ahora, hablemos de lo que somos capaces de hacer. Si bien no es posible prevenirlas totalmente, existen maneras de proteger la piel para disminuir el riesgo de que aparezcan muchas o sean muy profundas.
La hidratación es fundamental. Y no me estoy refiriendo únicamente a la aplicación de crema, sino también a tomar suficiente agua cada día. La elasticidad y la resistencia de la piel aumentan si se mantiene hidratada tanto por dentro como por fuera. Respecto a los productos, existen numerosas alternativas. Algunas se inclinan por aceites naturales, como los de coco, almendras dulces o rosa mosqueta, o bien la manteca de karité. Algunas utilizan cremas específicas para embarazadas, las cuales están enriquecidas con elastina, colágeno, vitamina E y otros componentes. Lo relevante es que sea un producto de tu agrado, que no te provoque náuseas el olor (ya que eso también ocurre) y que lo utilices de manera habitual. No es muy útil aplicarlo una sola vez por semana. Lo mejor es hacerlo a diario, incluso dos veces al día.Es relevante también cuidar la alimentación. Consumir alimentos saludables, que incluyan una diversidad de proteínas, grasas saludables, frutas y verduras, no solo favorece el crecimiento del bebé; además contribuye a mantener la piel nutrida. Los alimentos que contienen zinc, vitamina E, vitamina C y ácidos grasos omega son particularmente beneficiosos para la piel.
Es importante, además, procurar un aumento de peso saludable. Esto no quiere decir hacer una dieta o estar obsesionado con la balanza. No es el momento apropiado para eso durante el embarazo. Sin embargo, es recomendable seguir las instrucciones del doctor y prevenir aumentos de peso muy abruptos, que fuerzan a la piel a estirarse rápidamente. La piel tendrá más oportunidades de adaptarse sin romperse si el cambio es más gradual.
Sin embargo, es posible que hagas todo esto y, aun así, te aparezcan estrías. Y está bien. En ocasiones olvidamos que nuestro cuerpo está realizando un proceso extraordinario. Está generando vida. Y aunque ese proceso sea muy mágico, también es biológico, terrenal y físico. La piel se estira, los órganos cambian de lugar, el cuerpo experimenta transformaciones. Las estrías son simplemente una marca de todo ese esfuerzo.
Sé que es sencillo de decir, pero aun así lo digo: no te autocastigues si surgen. No te sientas como si no hubieras cuidado de ti mismo. No creas que tu cuerpo está "dañado" o que no volverá a ser el mismo. Las estrías no disminuyen tu belleza, tu valor ni tu poder. Forman parte del procedimiento. Y si después de la gestación decides tratarlas, no hay problema las alternativas incluyen tratamientos dermatológicos, cremas con retinol, láser... pero no es necesario nada de eso.Tienes la opción de lidiar con ellas, tienes la opción de llevarlas con orgullo. Lo fundamental es que sea tu elección, no la coacción de nadie más.
Con todo esto, lo que deseo comunicarte es que no deberías sentir vergüenza, miedo o culpa al hablar de estrías. Son ordinarios, son naturales y no deberían ser considerados un tabú. Esperemos aprender a observar nuestro cuerpo con más compasión y menos exigencia, en particular en una etapa tan transformadora como el embarazo.
BIBLIOGRAFIAS
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